lunes, 8 de agosto de 2011
Capitulo 1, El viaje.
El día 17, día en el que nos iríamos a Viena con el instituto durante tres semanas. Ya terminemos el curso de 2º de bachiller, yo con éxito aunque algunos no tanto, pero era una buena promoción. Estábamos a finales del mes de Mayo, y los primeros rayos de sol asomaban de entre las nubes, aunque el tiempo era inestable aun. A mí me había ido muy bien este año de estudio, pues me centre un poco más que en los años anteriores. No sabía qué hacer exactamente después de bachillerato, me entraban las dudas e inseguridades como siempre. Pero estas vacaciones eran para relajarse de los estudios y disfrutar. Estábamos impacientes por que llegara el día, arrancábamos las hojas del calendario esperando que llegara, pero se hacía muy larga la espera. Preparamos todas las cosas, pues estábamos todos muy ilusionados y seguramente fue por eso que en la noche anterior no fuimos capaces de dormir. Cuando por fin llegaron las siete y media del 17, cogimos las maletas, nos despedimos del resto de los compañeros que no nos acompañaban y de nuestras familias, y acto seguido nos dirigimos al aeropuerto. Tuvimos una rara sensación, algo, pero no nos preocupamos porque íbamos con 4 profesores. Éramos alumnos de segundo de bachillerato, ya mayorcitos… Dentro del avión, muchos se durmieron, casi la mayoría, otros iban distraídos con su pareja de asiento, algunos escuchando su música o hablando y otros…bueno no se qué hacían los otros. El viaje estaba cargado de nervios, se percibía en el ambiente, de emoción, y de ganas de llegar ya. Yo me había sentando junto con mi mejor amigo, César. Fuimos hablando de diversos temas durante el trayecto…Cuando César y yo nos dimos cuenta, llevábamos más de seis horas volando. El tiempo se había pasado, por así decirlo, volando. No se veía personal del avión por ninguna parte, ni mismo las azafatas que siempre vigilan en el pasillo. Despertamos a un profesor y este, algo dormido, fue a preguntar a la cabina. Tardo un buen rato, de lo que nos empezábamos a preocupar, pero cuando salió nos comunico lo que les dijeron -como nos enteramos después que todo estaba planeado-¡Dijeron que nos dirigíamos a Los Ángeles! ¿A Los Ángeles? ¿Era eso cierto?¿Como y porque? Eran muchas las preguntas que nos hacíamos, lógico. En un principio no lo creíamos, pues no era muy razonable que nos hubieran llevado a Los Ángeles sin consentimiento de nuestros padres. Avisamos a todos los chicos, estamos todos muy emocionados, sin saber que nos aguardaba allí, sin saber prácticamente nada, tan solo a donde y con quien nos dirigíamos. Estábamos todos muy contentos, aunque algunos no se lo terminaban de creer. César estaba muy alegre, al igual que yo y al igual que todos nosotros. Llegados a nuestro destino, comprobamos que era cierto, estábamos en Los Ángeles con el que siempre habíamos soñado. Incrédulos, salimos del aeropuerto emocionados, nerviosos, confusos ....
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