viernes, 7 de octubre de 2011

Capitulo 3.

Tras cinco días, contactamos con nuestros padres, estos nos pusieron al corriente de lo que rondaba por allí. Les dimos las mil gracias y hablamos un rato más. César y yo decidimos quedarnos, y tan solo 2 amigos decidieron volver, por temas personales, -según ellos-. Las cosas ya estaban muy bien, y César y yo ya teníamos decidido quedarnos, pues terminaríamos los estudios y trabajaríamos. Esta noche, sorprendí yo a César, con una magnifica cena. Me dio la enhorabuena, y dijo entre carcajadas que me podía encargar yo de hacerla cuando quisiese. Tras ella, nos acomodamos en el sofá, y como no teníamos muchas cosas con las que hacer más amena la noche, se nos ocurrió invitar a unos amigos a que subieran. No cogían el móvil y como estábamos cerca, decidimos bajar nosotros. Estaban haciendo la cena, y esperamos a que terminasen. Hablamos y jugamos a diversos juegos. Llegamos a casa a las 4 de la madrugada, y cuando nos dimos cuenta, nos olvidáramos los móviles, las llaves… Estaban todos durmiendo, y para no despertarlos, decidimos dormir en el pasillo. César me prestó su chaqueta y dormimos abrazados en el pasillo. A primera hora de la mañana, el profesor de tecnología nos abrió la puerta con uno de sus “trucos”, entramos y nos acostamos otro rato.
Ya finalizado mayo, entramos en Junio. Tiempo de ir a la playa, lago, piscina o rio con los amigos…Se nos había pasado tan rápido los días con eso de comenzar una nueva vida… La relación de “amigos” que teníamos César y yo seguía igual… Pero yo creo que cada día aumentaba un milímetro más. El primer día de mes, recibimos un paquete cada uno de nuestros padres, con comida típica de nuestra tierra, y algunas echar por ellos, con algún regalito que otro también. Como nos hizo tanta ilusión, decidimos enviarle algo nosotros también. Esa tarde nos fuimos de compras. Yo cocine, comimos, y nos preparamos para salir. Llevábamos poca ropa, pues el sol apretaba, tenis cómodo, y la cámara y los móviles cargados del todo. Ya no hacía falta avisar a otros compañeros o profesores de nuestra ausencia temporal, pues poco a poco, comenzábamos a hacer nuestra propia vida… A César no es que le encantara ir de compras, pero no le disgustaba, me daba su opinión y le gustaba probarse cosas a él también. Era muy elegante y vestía muy bien, una persona elegante. Salimos a las 4 de la tarde aproximadamente. Fuimos por muchas tiendas, y también nos compramos algo para nosotros, renovar el vestuario… Me reí un montón con César, y se veía muy guapo con toda la ropa que se compró. Hasta se cogió un gorro a rayas de color negro e iba caminando con el puesto. Compramos bastantes cosas, tanto para nosotros como para ellos. Nos sacamos un montón de fotos y caminamos bastante. Merendamos en un McDonald, pues a los dos nos gustaba comer allí de vez en cuando. Llegamos a casa a las diez y media, pues cenamos fuera también. Al llegar, nos pusimos el pijama, y nos acomodamos en el sofá a ver la televisión. César me abrazo, y estuvimos así un buen rato, hasta que nos entro el sueño, y nos fuimos a la cama. César me dio las buenas noches, y nos dormimos los dos.

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